Compra y almacenamiento de la malta

Cuando vamos a empezar a elaborar cerveza en casa nos preguntamos si debemos comprar mucha cantidad de malta o poca y como almacenarla. La malta es un ingrediente que no pierde sus cualidades con facilidad, sin embargo debemos de tener ciertas precauciones a la hora de almacenarla.

Generalmente, consigues un precio mucho mejor mediante la compra en grandes cantidades o a granel. Por otro lado, la mayoría de las maltas “especiales” como por ejemplo cristal o malteada de chocolate se utilizan en pequeñas cantidades por lo que, por regla general, no vale la pena para nosotros que vamos a hacer unos pocos litros para comprarlas a granel. Cuando estemos hablando de maltas importadas o difíciles de conseguir es aconsejable que cuando tengamos posibilidades, compremos bastante cantidad anticipándonos a la necesidad. Es preferible tener de sobra que no poder elaborar una receta porque no tenemos alguna malta especifica.
Por lo tanto, para comprar malta base, es recomendable comprar grandes cantidades, ahorrándonos dinero, en primer lugar, porque el precio es más bajo y, después, porque pagamos gastos de envío tan solo una vez.
El hecho de que la malta conserve sus cualidades durante largos periodos hace que sea posible almacenar la malta comprada a granel.

Para la conservación adecuada de la malta tenemos que tener en cuenta sólo unas cuantas precauciones.
En primer lugar y como condición más importante es que debes mantener el grano seco. Si hay humedad en la habitación lo mejor es que no almacenes la malta ahí. Si el problema es que vives en un clima húmedo, lo que hay que hacer es tener mucho cuidado donde almacenas la malta, busca las zonas de la casa más secas o encuentra un método para evitar lo máximo posible el contacto con la humedad.
Hay muchas posibilidades y puedes echarle imaginación pero estamos hablando de recipientes herméticos o envasados al vacío.
En segundo lugar y, según la opinión de muchos cerveceros, menos importante que la humedad esta el control de la temperatura. Debemos mantener siempre una temperatura moderada. No es recomendable que dejes la malta en una habitación sin calefacción en invierno. En todo caso más perjudicial que el frio es el calor por lo que mantén la malta en un lugar adecuado. Por ejemplo, en verano, no almacenes la malta en un garaje o en un ático donde podría sufrir temperaturas muy altas.

No conviene almacenar los granos molidos. Si compramos la malta ya molida lo mejor es utilizarla lo antes posible y si la compramos en grano debemos esperar a molerla en el momento de hacer nuestra cerveza. Y es que los granos molidos son más sensibles a la humedad a la luz o al calor y se oxidan con más facilidad.

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