La cerveza artesana en la Roma Clásica

En esta segunda parte sobre la historia de la cerveza artesana contamos brevemente como la tradición de la elaboración de cerveza artesana se transmitió de Egipto a Roma y los pueblos bajo su dominación donde alcanzo una gran popularidad siendo su consumo un carácter distintivo de clase social y origen.

La expansión de Egipto hizo que la cultura de la cerveza artesana se expandiese por el mediterráneo. Seguramente los griegos tuviesen conocimiento de cómo elaborar la cerveza. El tipo más consumido era el zythum (una fermentación de la cebada/trigo), el nombre viene de la facilidad que tenía el liquido para formar espuma cuando era servía.

La bebida fue muy popular en Egipto durante muchísimos años y esta fue una de las razones por las que se dispersara por la Europa pre-romana. Egipto era tierra de cereales (trigo y cebada) y para algunas de las economías emergentes de Europa, los lazos económicos.

La cerveza artesana era tenía a favor múltiples consideraciones médicas, sin embargo los griegos preferían otra bebida fermentada que venía de la uva: el vino. Las dos eran conocidas y consumidas por la población. El vino era considerado como una bebida de las clases altas, mientras que la cerveza era la bebida de las clases bajas. La gente del campo elaboraba su propia cerveza, la llamada brytos. Este concepto social de la cerveza se reprodujo de igual manera en el periodo del Imperio Romano. Se identificó el vino como la bebida del Imperio, mientras que la cerevisia lo era de las tribus bárbaras.

Durante el periodo de máxima expansión del Imperio Romano en los territorios bajo su dominación se impuso el cultivo de la vid, sin embargo el consumo de la cerveza en las provincias era más que habitual, siempre teniendo en cuenta que no una bebida básica como lo era el vino. La cerveza se bebía esencialmente en las provincias del oeste y del norte. Provincias donde el clima no era propicio al cultivo de la vid.

Las invasiones de los pueblos bárbaros al final del imperio traerían consigo el hábito de beber cerveza. Podemos decir esta nueva costumbre no arraigó ya que los procesos tanto de elaboración como de conservación de la cerveza eran relativamente más costosos en los climas mediterráneos. Fabricar vino siempre era mucho más sencillo, menos costoso y comenzaba a tener una larga tradición de varios siglos en muchas regiones europeas.

La sociedad romana, educada en el tradicionalismo, era portadora de la idea de que la cerveza era algo unido al carácter extranjero de los nuevos pueblos bárbaros. Las cervecerías de este tiempo se ubicaban en lugares donde existían cuantiosas fuentes de agua (generalmente en ríos, o manantiales) y libres de cal (que dificultan el proceso fermentativo del mosto), de esta manera se podía elaborar una cantidad aceptable de bebida. Estas cervecerías artesanales ofrecían su producto a áreas cercanas, siendo la distribución limitada.

Las denominaciones de la cerveza que hacen los autores latinos diferencian más las razas que las beben que a los propios ingredientes y procesos empleados, como por ejemplo sabaia procede del idioma de Panonia (actualmente la parte occidental de Hungría y la oriental de Austria), camum del idioma peonio (la región de Peonia limitaba al este con Tracia y al oeste con Iliria), celea que procedía de las tribus celtas o cervisa procedente del galo. Se desconoce si los ingredientes empleados (con excepción del trigo y la cebada) y las preparaciones de estas cervezas bárbaras eran diferentes, si poseían elementos similares.

En el siglo V, la tribu germánica de los anglosajones invadieron las islas británicas y llevaron consigo popularizara la bebida denominada beor (una especie de vino de cebada) que era fermentada exclusivamente con la cebada.

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